Hola amigos emprendemos con ganas el tercer y último trimestre del curso 2010 – 2011 con el Seminario – Taller titulado “Realitat” de la Asociación SUSOESPAI Creació i Salut Mental, en el que podremos ver la exposición Realismo(s). La huella de Courbet, en el MNAC, Palau Nacional, Parc de Montjuïc.
(Cartel de la exposición Realismo (s) La huella de Courbet 08abril – 10 julio 2011)
Dispondremos de seis sesiones para disfrutar de la exposición y de las sesiones plásticas. Empezamos hoy martes 10-05-11 a las 10:00 (AM) en las puertas del MNAC con la 1ª sesion del seminario-taller Realismo(s). La huella de Courbet.
Cómo llegar al MNAC con transporte publico:
Metro L1 y L3 (Espanya)
Ferrocarrils Catalans L8, R5, R6, S4, S8, S33 (Espanya)
Autobús 50, 55, 61, 193, Bus Turístic, Barcelona City Tour
(Entrada al edificio del MNAC)
(Logotipo y significado de MNAC “Museo Nacional de Arte de Catalunya”)
El MNAC nos presenta un recorrido por el Realismo con algunas de las obras más emblemáticas de Gustave Courbet, el fundador del movimiento realista, y otros pintores franceses para mostrar su influencia en la pintura catalana del siglo xix, y principalmente en Ramon Martí Alsina, el máximo representante del movimiento realista en nuestro país.
Realismo(s). La huella de Courbet reúne unas 80 obras, entre pinturas, dibujos, fotografías y grabados, que permiten acercarse al movimiento realista desde un punto de vista estético, iconográfico y temático.
De Gustave Courbet (1819 –1877) se pueden ver 17 de sus pinturas más emblemáticas que han contribuido a convertirlo en un referente ineludible del movimiento realista, muchas de las cuales se podrán ver por primera vez en España. Asimismo, de Ramon Martí Alsina (1826-1894) se presenta un número similar de piezas dentro de su producción más inequívocamente realista.
Ambos van acompañados de otros pintores. Los realistas franceses, como Carolus- Duran (1837-1917), Jean-Baptiste-Camile Corot (1796-1875), o Jean François Millet (1814-1875).
Y los realistas catalanes, como Benet Mercadé (1821-1897), Antoni Caba (1838-1907), Simó Gómez (1845-1880) o Pere Borrell del Caso (1835- 1910).
Las obras de los artistas catalanes, que en su mayoría están muy bien representados en las colecciones del MNAC, permiten contextualizar el movimiento realista en nuestro país, y comprobar el efecto de contagio y la estimulante influencia que los realistas franceses, y especialmente Courbet, tuvieron en la pintura catalana de mediados siglo xix, por otra parte el único foco de esta tendencia en España.
Articulada en cinco ámbitos, la exposición, centrada en la figura, incluye algunas de las temáticas cultivadas por los pintores realistas, como el retrato, el autorretrato, el desnudo o las escenas de género.
Asimismo Realismo(s). La huella de Courbet incluye una selección de pinturas y estampas del siglo xvii, dedicada a mostrar el ascendente que la obra de los grandes maestros barrocos ejerció sobre la pintura realista del siglo xix. Con esta finalidad se ha incluido una selección de obras de algunos de los grandes maestros de la época, como Velázquez, Murillo, Rembrandt o Ribera, cuyas producciones aparecen de manera intermitente a lo largo de la muestra.
Y para sugerir que el realismo es una corriente viva que persiste en el tiempo, la muestra se cierra con una selección de obras de Antoni Tàpies en diálogo con los realistas que protagonizan la exposición. Se muestra un Tàpies inédito, de agosto de 2010 titulado “Piernas”.
La exposición está comisariada por Cristina Mendoza, subdirectora de Colecciones del MNAC, Mercè Doñate, jefe de la Colección de Arte Moderno del MNAC, y Francesc Quílez, jefe del Gabinete de Dibujos y Grabados del MNAC.
Las obras que forman parte de la exposición proceden de diferentes colecciones públicas y privadas europeas y americanas, como el Musée de Orsay de París, el Musée Fabre de Montpellier, el Musée desde Beaux-Arts de Dijon, el Musée des Beaux-Arts et d’Archéologie de Besançon, la National Gallery de Londres, el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, el Museo del Prado y museos catalanes como el Museo de Montserrat y el mismo MNAC.
Primer Ámbito “Espejos” (los Autorretratos)
El género del autorretrato ocupa un lugar importante en la exposición dado el interés que este tema despertó entre los pintores realistas, para quienes la imagen reivindicativa que perseguía el reconocimiento social, especialmente durante el Renacimiento, había perdido su vigencia. El autorretrato del pintor realista utiliza un lenguaje austero, alejado de la grandilocuencia, y se convierte en un pretexto para encauzar su inquietud creativa. Lejos de constituir un signo de egocentrismo, se trata de una práctica muy habitual que, en períodos de ausencia de encargos artísticos, adquiere un comprensible protagonismo. En cierto modo, puede decirse que el autorretrato en la pintura equivale a la autobiografía en la literatura porque, como en ésta, también explora y refleja los cambiantes estados de ánimo del autor.
Gustave Courbet
Primer Ámbito “Espejos” (Los Autorretratos) (listado de obras):
“Courbet con el perro negro” (1842). Óleo sobre tela. Musée des Beaux-Arts. París.
Sobre un fondo de paisaje, probable Ornans, la población natal de Courbet, el pintor que entonces tenia sólo 25 años, se autorretrató elegantemente vestido en una actitud de arrogancia y desafío que parece anunciar el inconformismo que siempre habrá de acompañarle. Este autorretrato, que fue una de las obras con las que Courbet hizo su presentación oficial en el Salón de Paris de 1844, tiene una especial significación para Barcelona, ya que, junto con otras muchas obras francesas capitales, formó parte de la importante Exposición de Arte Francés que en el año 1917, en plena Guerra Mundial, organizó el Ayuntamiento de Barcelona para agradecer a los artistas franceses la acogida que siempre habían dispensado a sus colegas catalanes.
“Autorretrato” (1852). Mina conté y carboncillo. The British Museum. Londres.
“El hombre de la pipa” (Hacia 1849). Óleo sobre tela. Musée Fabre. Montpellier.
Obra de una calidad pictórica, está considerada uno de los mejores autorretratos de Courbet y uno de los que mejor representan su libertad creativa. Es también una pintura en la que el artista muestra, como era habitual en sus autorretratos, su estado de ánimo (en esta ocasión se pone de manifiesto una cierta melancolía), y en este sentido se puede considerar un fragmento de su biografía. Courbet aparece aquí en plena juventud, aislado de su entorno, en una actitud desafiante y a la vez indiferente a la mirada del público. La luz incide de lleno en el rostro creando unos volúmenes acusados que potencian su expresividad. La sobriedad del fondo que enmarca el busto del pintor se rompe a la izquierda con el fondo rojizo de una puesta de sol.
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